viernes, 5 de abril de 2013

Acercar el microteatro al aula.



Utilizando unos elementos escénicos muy simples, pero apoyándose en el poder sugestivo de la palabra, dos actrices consiguen transformar un rincón de un aula en un divertido ascensor. El alumnado traspasa su puerta y durante quince minutos se siente intimidado por el diálogo y el contacto físico con los personajes. Resulta difícil sostener la ilusión de la cuarta pared cuando actores y espectadores comparten seis metros cuadrados de escenario. Precisamente este es el principal recurso dramático del microteatro: la intimidación por la proximidad física.
En definitiva, la actividad ha servido para mostrar a nuestro alumnado que en el juego dramático se pueden alterar las reglas y que ser espectador no es únicamente sentarse cómodamente en el patio de butacas para mirar y comprender: a veces es inevitable sentirse parte fundamental de la representación. Pocos veces una actividad tan breve, puede resultar tan instructiva.
Quiero destacar la profesionalidad de las actrices que supieron adaptarse a las características de un público dificil y exigente (3º y 4 ESO); así como sobrellevar el esfuerzo físico que supone cinco dramatizaciones de la misma obra en una mañana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde luego como seguidor del teatro desde hace años, creo que debería estar en las aulas con mayor frecuencia. Os recomiendo las obras de teatro en Madrid de Canal , son excelentes en organización e instalaciones.