jueves, 9 de diciembre de 2010

La Zaranda, Premio Nacional de Teatro 2010.

La compañía La Zaranda ha obtenido el Premio Nacional de Teatro correspondiente a 2010.  Francisco Sánchez, más conocido como Paco de la Zaranda, es su director y forman parte de ella Eusebio Calonge -autor de los textos- y los actores Enrique Bustos y Gaspar Campuzano. El jurado le ha concedido esta distinción por “su capacidad de conjugar una decidida y comprometida puesta en escena y un texto global que entronca con la tradición ibérica del esperpento, a través de un lenguaje contemporáneo de gran carga poética, puesto de manifiesto en 2009 en el espectáculo Futuros difuntos”. El premio, que concede anualmente el Ministerio de Cultura, está dotado con 30000 euros.





El trabajo de La Zaranda, fundada en 1978, comienza a ser conocido en toda España en 1983 con el estreno de Los tinglados de Mari Castaña. En 1985 inicia su andadura internacional con la gira de Mariameneo, Mariameneo, que inaugura una intensa relación de La Zaranda con América y muy especialmente con Buenos Aires. Vinagre de Jerez (1989) llega a grandes festivales internacionales, Perdonen la tristeza (1992) se representa en una veintena de países, Obra póstuma (1995) se estrena en Nueva Cork, etc. Ha continuado su andadura hasta Futuros difuntos por la que ha recibido el Premio Nacional de Teatro, y la recién estrenada Nadie lo quiere creer. La patria de los espectros (2010). Son más de 30 años de continua búsqueda creativa, durante los cuales el expresionismo visual, la depuración de textos y la creación de personajes límites han sido una constante; y como método de trabajo, "un riguroso proceso de creación en comunidad", según explican en su web.


“¿Se puede hacer teatro de la muerte de una forma lúdica?¿Y barroco tenebrista marcado por la alegría de vivir? Si alguien tiene la respuesta en la escena española es La Zaranda, la compañía jerezana que lleva treinta años dibujando sobre los escenarios retablos de tremendismo que apelan no a los espectadores, sino a las personas. Cuando se asiste a uno de estos autos sacramentales, la compañía andaluza desnuda a los humanos hasta dejar al aire sus tuétanos, sus vergüenzas y, si pueden, hasta su conciencia...” Antonio Corbillón. El Norte de Castilla. Valladolid. Marzo 2009.




(Fuente de la fotografía )

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